• Eugenia Sestini

En nuestro baúl de historias

Updated: Apr 20, 2020

Los recursos literarios


A veces escribimos unas historia, y si bien estamos felices con el resultado (hay un personaje interesante que tiene un gran problema por resolver), podemos sentir que a la historia le falta algo. Queremos agregarle un poco de brillo.



¿Qué hacemos entonces?

Abrimos el baúl y buscamos ropa linda para ponerle a la historia, algo que la haga sobresalir un poco.


Hay algunas herramientas que podemos usar para lograr esto – se llaman recursos literarios. Incluí algunos aquí abajo, pero recuerden que estos recursos son como la salsa de chocolate que le agregamos al helado o el queso para los fideos. Con un poquito alcanza. ¡No queremos empalagarnos con un helado literario recubierto con kilos de chocolate!


Muchas veces en la escuela los chicos aprenden sobre recursos literarios en relación con la poesía, pero se pueden incluir en las historias también.


Recursos literarios

La comparación (o el símil) es un recurso fácil de explicar porque es eso: una comparación. Para describir algo, los comparamos con otra cosa, por ejemplo, “esta torta es dura como una piedra” o “es alto como una jirafa”.


Con las metáforas hacemos la conexión entre dos cosas sin comparar. Diríamos entonces que “la torta es una piedra” o que alguien “es una jirafa”.

Usamos metáforas constantemente, muchas veces sin darnos cuenta. Decimos que una calle oscura es “una boca de lobo”, una persona un poco rara es “un aparato”, y si ilumina nuestra vida “es un sol”.


Cuando usamos la personificación, le damos características humanas a un objeto, por ejemplo, “La vida me sonríe”, o “El viento me hace cosquillas.” Sabemos que el viento no está haciendo nada intencional, pero le damos la posibilidad de comportarse como una persona para embellecer el relato.


Las onomatopeyas son palabras que imitan el sonido que describen. Por ejemplo, podemos decir que los gatos maúllan o hacen miau, usando estas palabras que se acercan al sonido que quieren describir. Otras onomatopeyas pueden ser: toc toc, zumbido, ronronear, tic tac, pío pío.

Las encontramos muchas veces en los cómics.


La repetición o (anáfora) se puede utilizar para enfatizar algo en la historia. Consiste en repetir una o varias palabras al principio de una frase. Por ejemplo, “Ayer fuimos al cine. Ayer salimos a pasear. Ayer nos vimos por segunda vez.”

La idea no es escribir una historia repitiendo siempre lo mismo, sino usar este recurso para poner énfasis en alguna emoción o idea en la historia.


Con la aliteración usamos el mismo sonido (en especial las consonantes) en una serie de palabras que están seguidas o muy cerca. Es un recurso que se usa mucho en las propagandas y para marketing. ¿Conocen algunas marcas cuyo nombre esté compuesto por dos palabras que empiezan con la misma consonante?

Muchos ejemplos de aliteración se oyen corrientemente: “felices fiestas”, “tres tristes tigres” o “bueno, bonito y barato”. Si conocen algún trabalenguas, fíjense cáantas veces se usa la aliteración.


¿Cuáles pueden escribir ustedes mismos para sus historias?


¿Y ahora?

Estos recursos nos ayudan a darle a la historia un toque final. La clave está en usarlos en su justa medida, porque queremos que le den brillo a la historia sin distraer al lector. Como el queso y la salsa de chocolate.


¡Espero que se animen a usar estos recursos en sus historias y poesías!


#LittleWriters365

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